dilluns, 18 de juliol de 2011

No todo es mercancía


La ciudadanía no es responsable de esta crisis. Por lo tanto, tampoco tendría que pagarla, sobre todo cuando está provocada por los mismos que ahora quieren beneficiarse de ella y a todo le dan un precio en lugar de un valor. Y es que indiscutiblemente, todo no es mercancía.
Por esa razón creo que es un gran error, por parte de la izquierda parlamentaria, aceptar la discusión de la Ley Ómnibus en tres bloque, en lugar de hurgar en  sus contenidos.
La Ley Ómnibus pretende modificar cien leyes anteriores que afectan a materias tan importantes como urbanismo, el derecho a la vivienda, así como la protección al medioambiente. Abre la puerta a la especulación urbanística y a la privatización de servicios esenciales, entre otros aspectos. Hace pedazos el Estado del Bienestar.
Los partidos de izquierdas deben ser coherentes con sus palabras y sus acciones. No pueden decir que entienden el malestar de la sociedad y hacer lo contrario.  Como hemos visto, si hacen oídos sordos, entonces es cuando las plazas se llenan de  descontento y sueños y los Parlamentos se quedan huérfanos.



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