dilluns, 20 de juny de 2011

Ésta no fue nuestra Perona



Per Carmen Gómez, presidenta y coordinadora de la Asociación de Ayuda a la Mujer La Pizarra de Raimunda

En el año 2001 trabajé junto con otras mujeres del Consell de Dones del Distrito de Sant Martí y con Isabel Segura, en un libro titulado Dones de Sant Martí. Mi participación constó entre otros artículos, del llamado Las Dos Partes de La Perona. Esta fue mi primera aportación para dignificar el barrio en el que nací y viví hasta que tuve 12 años. A partir de ese momento no he desaprovechado ninguna ocasión para divulgar su historia y enaltecer su memoria.

Hace unos meses, Antonio Herrera -quien estaba escribiendo un libro sobre los barrios de Sant Martín- conociendo este dato y mi trabajo como presidenta de la Asociación de Ayuda a la Mujer La Pizarra de Raimunda, me propuso un proyecto para desvincular a La Perona junto con sus habitantes de la catastrófica y demoledora imagen que nos precede e involucra a todos por igual en un saco de marginación y delincuencia.

La propuesta me ilusionó y me puse en contacto con familiares, amigos y vecinos del barrio y empezamos a trabajar. El 5 de mayo presentamos el proyecto en el Centro Cívico de Sant Martí, donde está ubicada La Pizarra de Raimunda  con un gran éxito de público, antiguos vecinos  y personalidades del consistorio.

El encuentro estuvo entrañable y sorprendió por su gran emotividad. Fue como recuperar un trocito de la vida de todos aquellos que nos encontrábamos allí. La solidaridad y los recuerdos llenaron la sala, el cariño y el respeto nos unió a pesar de que muchos no nos conocíamos.

La Perona que se recuerda y la que está en muchos libros y documentales no fue nuestra Perona. Ella y sus gentes estamos repudiados. Ignorados por la historia como si nunca hubiésemos existido. Fueron muchos los que construyeron allí sus familias con honestidad, coraje y aplomo y muchos los niños que corrimos y crecimos por aquellas calles de barracas encaladas.  

La Perona y nosotros merecemos el reconocimiento público que evoca nuestra existencia. Esta es la finalidad  de este  libro: ennoblecer al barrio silenciado y hacer visibles a las personas que vivimos en él.  Una obra basada en testimonios que pretende dar  voz a los que permanecimos callados mientras nos estigmatizaban por el hecho de ser barraquistas y con más énfasis, si cabe, de la Perona.

Ahora vivo delante de mi barrio inexistente. Las vías del tren son la única referencia que me guía para recorrer los pasos que anduve en mi infancia. Cuando la estación del AVE engulla bajo su grandilocuencia estos terrenos acabará  de enterrar tras de si las vidas, ilusiones y desventuras de varias generaciones.       

Gracias a Internet y por medio del blog de La Pizarra de Raimunda ,  he creado una red de Peronistas repartidos por todo nuestro territorio nacional,  pero no sólo eso, tengo contacto con un vecino desde Holanda y otra vecina que ahora vive en Brasil. La gente está entusiasmada y feliz de que este proyecto se lleve a cabo.  

En La Perona las carencias eran innumerables pero la integridad abastecía a muchos de sus inquilinos. No es justo que la historia malogre injustamente el sentir y las raíces de los que dejamos en la Ronda de Sant Martín parte de nuestra vida.
Actualmente he decidido proseguir en solitario este proyecto, asumiendo la gestión y la coordinación con el beneplácito de los testimonios con los cuales estoy en contacto.

Por otro lado La Pizarra de Raimunda seguirá apoyando la  recuperación histórica del emblemático barrio y sus gentes.   
 

2 comentaris:

  1. Muchísimas gracias por publicar mi artículo, estoy muy contenta al poder comprobar que La Perona sigue en pie aunque sólo sea dentro del corazón de los que la habitamos.
    Mil gracias por difundir nuestro sentir.
    Carmen Gómez

    ResponElimina
  2. Gracias a tí Carmen, por querer compartir en este espacio del movimento vecinal la lucha por recuperar la memoria histórica de los barrios de barracas. Cada barrio tiene sus historias y hay que contarlas, porque explican mil cosas de la sociedad en qué vivimos.

    ResponElimina